jueves, 30 de septiembre de 2010
mi triste playa
De nuevo, y a falta de inventiva y sobrando sueño, recuperando canciones olvidadas.
Cómo me gusta ésta. Y qué título más sensual.
martes, 28 de septiembre de 2010
Boloñas
Qué felices eran los tiempos en que estudiando a su debido tiempo se aprobaba.
Qué lejos quedan aquellos septiembres, octubres, noviembres y si me apuras diciembres en los que había días para vivir y disfrutar.
Qué raros eran aquellos personajes que pisaban la biblioteca a las pocas semanas de haber empezado.
Sin embargo, aquí estamos. Agobio a 28 de septiembre.
Menos mal que queda poco...
[v(o.0)v Sonando: Catch my desease, Ben Lee]
The winter is long in the city...
So please
baby please
Open your heart
Catch my disease
Qué lejos quedan aquellos septiembres, octubres, noviembres y si me apuras diciembres en los que había días para vivir y disfrutar.
Qué raros eran aquellos personajes que pisaban la biblioteca a las pocas semanas de haber empezado.
Sin embargo, aquí estamos. Agobio a 28 de septiembre.
Menos mal que queda poco...
[v(o.0)v Sonando: Catch my desease, Ben Lee]
The winter is long in the city...
So please
baby please
Open your heart
Catch my disease
lunes, 27 de septiembre de 2010
victoria instantánea
historias que acaban en simples recuerdos
y yo descubrí
que vivir es ganarle batallas a la soledad
[x(m_m)x Sonando: Mayo de 2002, Luis Ramiro (con destino a la melancolía)]
y yo descubrí
que vivir es ganarle batallas a la soledad
[x(m_m)x Sonando: Mayo de 2002, Luis Ramiro (con destino a la melancolía)]
domingo, 26 de septiembre de 2010
Art nouveau

Quiero ser una de ellas.
La anatomía la tengo, (salvando las distancias,claro): largas piernas, caderas anchas y pecho pequeño.
Me pondré el pelo a lo garçon, lo adornaré con una diadema de orfebrería y me dedicaré a bailar a Chaikovski y a Wagner.
Vestida con sedas y motivos vegetales me rodearé de arlequines y bellezas clásicas.
Con la elegancia y la sensualidad características de la Belle Époque, el modernismo me ha conquistado.Ya sé que quiero ser de mayor:
Quiero ser criselefantina.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Declaración
de amor.
Cuando esas personas aparecen, como de la nada, no somos conscientes de cómo van a volver del revés nuestra vida.
Sólo cuando se van, cuando se oye el silencio y se palpa la quietud, nos damos cuenta de lo que son capaces y de en lo que nos convertimos los de alrededor en su presencia.
Es difícil expresar cómo la imaginación vuela y los besos se arremolinan en mejillas y manos y barrigas. Cómo las cosquillas se convierten en algo cotidiano, en un arma casi invencible.
Cómo los llantos y las risas se funden a diario con colores, viajes infinitos y carreras espaciales.
Hacen que todo sea superable con una sonrisa.
Todo se ve a través del cristal del amor más puro e ingenuo.
Es difícil expresar cómo se queda el espíritu sin ellos, vacío y sordo.
Pero siempre vuelven, o si no vuelven, vamos hasta el fin del mundo en alfombra mágica.
Matando monstruos con espadas de madera y cascos de bicicleta.
Y donde no llegan mis palabras, como siempre, entran las canciones:
Ahora me escondo y te observo y te puedo decir:
Yo mataré monstruos por ti,
sólo tienes que avisar.
Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí.
Aquellos safaris sin fin
se esfumaron sin avisar.
Hoy lo he vuelto a notar,
cada nube es un plan,
se transforma al viajar
y no pesa y se va.
Somos nubes, no más.
[0(._.)o Sonando: Un día en el parque, Love of lesbian]
Cuando esas personas aparecen, como de la nada, no somos conscientes de cómo van a volver del revés nuestra vida.
Sólo cuando se van, cuando se oye el silencio y se palpa la quietud, nos damos cuenta de lo que son capaces y de en lo que nos convertimos los de alrededor en su presencia.
Es difícil expresar cómo la imaginación vuela y los besos se arremolinan en mejillas y manos y barrigas. Cómo las cosquillas se convierten en algo cotidiano, en un arma casi invencible.
Cómo los llantos y las risas se funden a diario con colores, viajes infinitos y carreras espaciales.
Hacen que todo sea superable con una sonrisa.
Todo se ve a través del cristal del amor más puro e ingenuo.
Es difícil expresar cómo se queda el espíritu sin ellos, vacío y sordo.
Pero siempre vuelven, o si no vuelven, vamos hasta el fin del mundo en alfombra mágica.
Matando monstruos con espadas de madera y cascos de bicicleta.
Y donde no llegan mis palabras, como siempre, entran las canciones:
Ahora me escondo y te observo y te puedo decir:
Yo mataré monstruos por ti,
sólo tienes que avisar.
Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí.
Aquellos safaris sin fin
se esfumaron sin avisar.
Hoy lo he vuelto a notar,
cada nube es un plan,
se transforma al viajar
y no pesa y se va.
Somos nubes, no más.
[0(._.)o Sonando: Un día en el parque, Love of lesbian]
Insípido
Me dicen que mis retales son tristes.
No estoy especialmente melancólica en este inicio de otoño, pero el sabor a mediocridad amarga los últimos bocados de lo que se acaba.
Nada especial alrededor...
Siempre mis defectos, siempre sobre mí.
¿Es acaso el sentido de esta vista a contraluz verter mis frustraciones en un puñado de letras?
¿Tengo que conformarme con estos textos insípidos?
¿No doy para más en ningún sentido?
La canción es Hoy No, pero, de nuevo, ha sido un hoy también.
Simplemente será que me es más fácil expresar los rincones oscuros, aunque sólo lo consiga a medias.
A pesar de que mis días se llenan de música muy variada, lo cierto es que las canciones tristes son las que más me tocan a estas horas.
Urquijo, Vega, González, Chaouen y tantos otros vienen casi cada noche para partirme el corazón, y puesto que hace días que no sale nada bueno de mi teclado, aquí dejo trocitos de lo que me acompaña mientras el sueño llega.
Hoy no, quiero discutir
no pienses en ello
ya sé, que te defraudé
que no es como antes
que nunca te fallé.
[c(o.o)c Sonando: Hoy no, Enrique Urquijo y los Problemas]
No estoy especialmente melancólica en este inicio de otoño, pero el sabor a mediocridad amarga los últimos bocados de lo que se acaba.
Nada especial alrededor...
Siempre mis defectos, siempre sobre mí.
¿Es acaso el sentido de esta vista a contraluz verter mis frustraciones en un puñado de letras?
¿Tengo que conformarme con estos textos insípidos?
¿No doy para más en ningún sentido?
La canción es Hoy No, pero, de nuevo, ha sido un hoy también.
Simplemente será que me es más fácil expresar los rincones oscuros, aunque sólo lo consiga a medias.
A pesar de que mis días se llenan de música muy variada, lo cierto es que las canciones tristes son las que más me tocan a estas horas.
Urquijo, Vega, González, Chaouen y tantos otros vienen casi cada noche para partirme el corazón, y puesto que hace días que no sale nada bueno de mi teclado, aquí dejo trocitos de lo que me acompaña mientras el sueño llega.
Hoy no, quiero discutir
no pienses en ello
ya sé, que te defraudé
que no es como antes
que nunca te fallé.
[c(o.o)c Sonando: Hoy no, Enrique Urquijo y los Problemas]
lunes, 20 de septiembre de 2010
Ese banco
Cuando me vaya de aquí, recordaré ese banco como el de aquella noche.
Recordaré ese parque porque una vez comimos allí una hamburguesa y nos dio un ataque de risa.
No recordaré esa calle como la que me llevaba, día tras día y a la misma hora al mismo lugar; sino como la que me vio llegar aquella otra mañana a casa.
Aquel curso concluyó en el aula II, arriba a la derecha firmé el último examen, pero quizá ignore cual fue el resultado final.
Esas paredes me vieron llorar a mares.
Pasé cientos de horas en aquel bar, pero siempre lo asociaré a aquella canción coreada a voz en grito.
Aquella mesa me vio sudar tinta hasta que memoricé la última palabra del último folio.
Ese día llovía a cántaros.
Esa voz sonaba.
Si ese banco, ese parque, esa calle, ese aula, ese cuarto, ese bar o esa biblioteca hablaran, dirían cómo ocurrieron todas esas cosas.
Sin embargo, la mente es caprichosa y el azar juega malas pasadas a quien trata de poner límites a los recuerdos de una vida.
¿O era al revés?.
Algo tendrían que contar las estaciones,
algo dirán las terminales de aeropuerto
los bares donde nacieron
cinco de nuestras canciones,
las noches en que tu chica te decía nunca más.
Quedó algo de nosotros en esos lugares
en el lavabo de señoras y en el puerto
en la butaca del cine, en una boca de metro
y en todas esas esquinas que solíamos doblar.
Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Algo tendrían que contar los escalones
con pantalones arrastrados por el suelo,
algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche
y el humo del cenicero que acabó por rebosar.
Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.
[Sonando: Y los conserjes de noche, Quique González (siempre, SIEMPRE tiene una canción)]
Recordaré ese parque porque una vez comimos allí una hamburguesa y nos dio un ataque de risa.
No recordaré esa calle como la que me llevaba, día tras día y a la misma hora al mismo lugar; sino como la que me vio llegar aquella otra mañana a casa.
Aquel curso concluyó en el aula II, arriba a la derecha firmé el último examen, pero quizá ignore cual fue el resultado final.
Esas paredes me vieron llorar a mares.
Pasé cientos de horas en aquel bar, pero siempre lo asociaré a aquella canción coreada a voz en grito.
Aquella mesa me vio sudar tinta hasta que memoricé la última palabra del último folio.
Ese día llovía a cántaros.
Esa voz sonaba.
Si ese banco, ese parque, esa calle, ese aula, ese cuarto, ese bar o esa biblioteca hablaran, dirían cómo ocurrieron todas esas cosas.
Sin embargo, la mente es caprichosa y el azar juega malas pasadas a quien trata de poner límites a los recuerdos de una vida.
¿O era al revés?.
Algo tendrían que contar las estaciones,
algo dirán las terminales de aeropuerto
los bares donde nacieron
cinco de nuestras canciones,
las noches en que tu chica te decía nunca más.
Quedó algo de nosotros en esos lugares
en el lavabo de señoras y en el puerto
en la butaca del cine, en una boca de metro
y en todas esas esquinas que solíamos doblar.
Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Algo tendrían que contar los escalones
con pantalones arrastrados por el suelo,
algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche
y el humo del cenicero que acabó por rebosar.
Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.
[Sonando: Y los conserjes de noche, Quique González (siempre, SIEMPRE tiene una canción)]
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